El libro electrónico

El sector editorial empieza a echar cuentas de lo que le va a suponer la aparición de hardware específico para leer libros en  formato electrónico.

Se apunta como clave la necesidad de un formato único, y se comienza a hablar de regulación, derechos de autor e incluso Canon (en los comentarios de la noticia, de momento).

Se reconocen las ventajas de estos nuevos formatos, se habla de tráfico de Pdfs, descarga de material sometido a varias leyes, y POD. De modo resumido se apunta que para el libro electrónico:

  1. no hay costes de almacenamiento,
  2. la posibilidad de stock es infinita,
  3. es posible ofrecer el producto 24 horas al día,
  4. la distribución es casi gratuita y
  5. existe gran posibilidad de llegar a nuevos mercados

Aún cuando en el artículo leemos cosas interesantes como…

  • “No podemos dar la espalda a los nuevos canales.”
  • …tenemos que adaptarnos porque el usuario del futuro ha nacido en la era digital y tiene otras costumbres. Si nos adaptamos, tendremos más oportunidades y llegaremos a más gente…”

…también podemos entresacar latiguillos como estos, que nos hacen recordar actuales guerras…. 

  • “Los formatos electrónicos son una gran contribución,…, pero debe ser adecuadamente remunerado…”
  • “Debe quedar muy claro para el público que descargarse un libro es un robo, que no deben hacer en Internet lo que no harían en El Corte Inglés…”
  • “Este sistema… protege los libros en PDF de las descargas no deseadas…”
  • “Internet …, un canal en el que quien consume no siempre paga. Para evitarlo, los editores reclaman más apoyo de las leyes y prometen mantenerse alerta…”

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