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Auditoría SEO para EchoControl con IA: el agente que decide qué tocar… y lo toca

Le pasé una auditoría SEO a un agente y dejé que decidiera qué merecía la pena tocar

Hace unos días corrí una herramienta propia de auditoría SEO contra la web de EchoControl, el producto de control por voz para videojuegos en el que llevo meses metido.

La herramienta se llama Sneaky Spider, y ya la presentaré con calma en otro post… todavía le faltan un par de cosas, es una evolución de Crafty Fox, de la que ya hablé hace unas semanas.

La herramienta rastrea el sitio entero y te devuelve un JSON (o un html o un pdf) con todo lo que encuentra: títulos raros, metadescripciones cortadas, imágenes sin texto alternativo, páginas con poco contenido.

Nada muy original (pero necesario), lo que hace cualquier herramienta de auditoría SEO decente en un nivel básico. Pero lo interesante no fue la auditoría, sino lo que hice después con el resultado. 😉

Un JSON con 44 páginas y unos cuantos avisos

El informe rastreó 44 páginas. Cero errores graves, lo cual ya dice algo, pero sí un aviso serio y otros 55 menores repartidos en el sitio.

Nada dramático: unos cuantos títulos de posts que se pasaban de largo y se iban a cortar en Google, alguna metadescripción por encima de los 160 caracteres, un par de páginas legales sin marcado estructurado. Y un aviso más gordo que el resto: la página de guías, /guides, estaba marcada como contenido pobre (thin content).

Así se ve uno de los hallazgos tal cual sale del JSON, el de las imágenes sin texto alternativo:

{
  "key": "img_alt",
  "label": "Images missing alt text",
  "severity": "notice",
  "count": 17,
  "pct": 38.6,
  "action": "Add descriptive alt text to each."
}

Un 38,6% del sitio marcado con un problema de accesibilidad suena a bastante. Ahí es donde la cosa se pone interesante.

Se lo pasé al agente que lleva la web, no lo arreglé yo

En vez de ponerme a corregir hallazgo por hallazgo, le pasé el JSON entero al agente de Claude Code que ya gestiona el repositorio de la web de EchoControl.

Le pedí que fuera bloque a bloque, diera su opinión sobre cada tipo de aviso y me dijera qué merecía la pena tocar de verdad. No que aplicara todo a ciegas.

Con ese aviso del 38,6%, el de las imágenes sin texto alternativo, hizo algo que no esperaba: en vez de fiarse del informe, se fue al código fuente de cada página marcada a ver realmente qué se encontraba.

Y encontró que 16 de esas 17 páginas tenían el mismo patrón, la foto del autor de un post con el alt vacío a propósito, porque el nombre ya iba justo al lado en texto normal.

Un alt repetido ahí no ayuda a nadie, es ruido para quien usa un lector de pantalla. Esa decisión estaba incluso documentada con un comentario en el propio script que genera los posts. La herramienta de auditoría no tiene forma de distinguir eso de un descuido real, así que lo marcaba igual.

Lo que descartó, y por qué eso me importa más que lo que arregló

Al final, de los cinco tipos de hallazgo del informe, descartó tres por poca importancia:

  • El de las imágenes sin alt, por lo que acabo de contar: era una decisión de accesibilidad ya tomada, no un error.
  • Los títulos demasiado cortos en páginas legales, como privacidad o reembolsos, porque a nadie le importa posicionar esas páginas en buscadores.
  • Y la falta de datos estructurados en esas mismas páginas legales, por el mismo motivo: cero impacto real en cómo aparecen en resultados de búsqueda.

Lo que de verdad me convenció no fue la velocidad.

Fue que supiera decir que no a un hallazgo que, sobre el papel, afectaba a casi cuatro de cada diez páginas del sitio. Cualquier automatismo sin criterio habría aplicado eso igual, y habría empeorado la web en el proceso.

Lo que sí aplicó, solo y sin que yo tocara nada

El resto lo aplicó de principio a fin. Un párrafo nuevo en /guides explicando por qué el reconocimiento de voz funciona en local y sin conexión, que era justo lo que le faltaba para dejar de ser una página de contenido pobre.

Título y metadescripción recortados en la guía de instalación y en la página de uno de los juegos compatibles, para que no se cortasen en los resultados de Google.

Y el detalle que más me gustó: no tocó el HTML final a mano. Editó los generadores que construyen esas páginas, para que el cambio no se perdiera la próxima vez que alguien regenere el sitio. Hizo el commit, hizo el push a Vercel, y quedó desplegado en producción sin que yo interviniera en ningún paso salvo decir adelante.

No es que la inteligencia artificial «arregle el SEO» sin más, que suena bien pero no significa gran cosa. Es que puede leer un informe genérico, contrastarlo contra el código real de un proyecto, y quedarse solo con lo que de verdad merece la pena. Eso es lo que quiero enseñar cuando termine de pulir la herramienta que generó ese JSON. De momento, EchoControl ya tiene la web un poco más sana que hace una semana, y a mí me ha costado exactamente una conversación. 🙂

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