Volví a jugar, y de ahí salió la chispa
Llevaba años sin tocar un videojuego. Entre el trabajo y la vida en general, se habían quedado en algo que hacía muy de vez en cuando, casi por nostalgia.
En los últimos 5-6 años he vuelto, y he vuelto con ganas: simuladores, espadas, algo de estrategia (Commandos 1 y 2, y los juegos de Mimimi – Shadow Tactics fundamentalmente), y algún táctico por turnos.

Y me encontraba con la misma manía de siempre, esa de tener que soltar el volante o el ratón para buscar una tecla que está en la otra punta del teclado.
En Euro Truck Simulator 2, por ejemplo, conduces con las dos manos ocupadas y de repente necesitas cambiar de cámara, lanzar el GPS, cambiar de emisora o encender las luces largas.
Nada grave, pero es una tontería que se repite todo el rato, y eso en algo que se supone que es para desconectar acaba pesando más de lo que debería.
Lucía y la idea de que esto podía ser un producto
Hace poco conté aquí que me había montado Lucía, mi propio asistente de voz para el ordenador. Funciona con un modelo de gramática cerrada: no me «entiende» como una IA conversacional, sino que reconoce comandos concretos y los traduce en pulsaciones de teclado, con la latencia más baja que fui capaz de conseguir. Le hablas y las cosas pasan, sin menús de por medio.
Jugando una tarde até cabos: si eso funcionaba para abrir programas o dictar texto en el escritorio, tenía que funcionar igual de bien dentro de un juego. La mecánica es la misma, comando de voz que se traduce en tecla pulsada. Lo único que cambiaba era el contexto.
Qué hace EchoControl y cómo funciona
Con Lucía la ambición era cero: la hice para mí, y si a nadie más le servía no pasaba nada. Con esta idea pensé que había algo distinto, algo que sí podía convertirse en un producto de verdad, con perfiles por juego, una web, un checkout y gente pagando por usarlo. Así nació EchoControl.
EchoControl es una aplicación de escritorio para controlar videojuegos por voz. Le hablas mientras juegas, y cada comando concreto que reconoce se traduce en la pulsación de teclado que ese juego necesita, sin que tengas que soltar el volante, el ratón o el mando.

Usa el mismo enfoque que Lucía por dentro, gramática cerrada en vez de una IA que interpreta lenguaje libre, precisamente para que la respuesta sea inmediata y no rompa el ritmo de la partida.
Cada juego tiene su propio perfil de comandos, ya adaptado a sus teclas por defecto. Ahora mismo hay perfiles para Euro Truck Simulator 2, Elite Dangerous, Shadow Tactics, Delta Force y Commandos 2, y se compra y se descarga directamente desde echocontrol.app.
Si no te interesa ninguno de estos juegos también es posible crear un custom profile de modo muy sencillo con tus propias combinaciones de comandos y teclas.

Un experimento más sobre hasta dónde llega esto
Lo que más me interesa de EchoControl, más incluso que si acaba vendiéndose bien o no, es lo que representa como prueba: hace unos años, montar un producto así en solitario, código, web, pagos y todo, me habría llevado meses y probablemente un par de personas más. Con las herramientas de IA que tengo hoy lo he sacado adelante yo solo en ratos sueltos.
No lo monté porque tuviera un plan de negocio. Lo monté para ver hasta dónde llegaba, y de paso me dio la excusa perfecta para aprender qué es posible con IA hoy, y desarrollar un producto propio, que es algo que me encanta.
Si funciona como producto, genial, sería otro más en la lista de proyectillos que sí despegaron. Si no, tampoco pasa nada: ya tengo algo que uso yo mismo cuando juego al Delta Force de 1998 😉 , y una respuesta bastante clara a la pregunta de qué se puede construir hoy, solo, con estas herramientas.
Además, estoy explorando IA aplicada a temas de promoción del proyecto: web, plataforma de pagos, contenidos, redes sociales, desarrollo de vídeos promocionales… os dejo aquí el primero!
No es la primera vez que lo intento
No es la primera vez que lanzo algo por mi cuenta, y prefiero contarlo con los resultados reales encima de la mesa en vez de vender una racha perfecta que no existe 🙂
He montado portales de comunidad con opciones de suscripción, proyectos pensados para SEO y monetizados con Adsense, e incluso vendí plantillas de email marketing.
El éxito de cada uno fue distinto, y ninguno me hizo rico. Alguno apenas cubrió gastos, otros fueron un desastre absoluto en términos de ingresos, y otros funcionaron bien una temporada y luego se fueron apagando.
Pero cada intento me enseñó algo que el siguiente heredó, y esa es la parte que de verdad me importa: no lanzo cosas esperando dar el pelotazo, las lanzo porque terminar algo y ponerlo delante de gente real sigue siendo, para mí, la mejor forma de aprender.


