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Mapa de calor: Entendiendo los pedidos de un ecommerce por hora y día

Durante mucho tiempo el dato que circulaba por los correos de la mañana era uno solo: cuántos pedidos había entrado el día anterior.

Vale para el informe de ventas y para poco más. Con un número al día no puedes decidir cuánta gente hace falta a las nueve de la mañana en los turnos de la semana, ni ver el impacto de la hora de cierre de pedidos (el cut-off), ni te enteras de que la web estuvo dos horas tocada un martes por la tarde, porque el total lo disimula sin esfuerzo.

La pregunta que faltaba era cuándo. Y para contestarla no hacía falta un modelo: bastaba con partir el mismo dato por hora y ponerlo en color.

Lo que el total del día se llevaba por delante

El cuadro lo abre el equipo de operaciones y el de Mk a diario, muchos días más de una vez, y de ahí salen tres decisiones o controles distintos.

  • La primera es dimensionar los turnos de almacén: si el volumen de verdad llega a partir de media tarde, poner la carga de trabajo a primera hora es regalar horas.
  • La segunda es vigilar el cut-off, la hora a partir de la cual un pedido ya no sale el mismo día.
  • La tercera no estaba prevista y es la más usada: funciona como alarma. Una hora en rojo donde debería haber verde no es estacionalidad, es que algo se ha roto, y suele ser la pasarela de pago o la propia web.

Dimensiones y métricas: una sola cifra, dos cortes

Lo que hace legible este report es lo poco que lleva dentro. Una métrica:

  • Pedidos únicos, contados como recuento distinto del identificador de pedido. No importe, no unidades, no margen: solo cuántos pedidos nacen en esa hora.

Y dos dimensiones, una en cada eje:

  • Hora de creación del pedido (0 a 23, en filas). Es la hora en la que el cliente compra, no la hora en la que el almacén trabaja. La diferencia importa: esto mide demanda, no capacidad.
  • Día (en columnas, nueve días). Permite comparar la misma hora entre días sin sacar la vista del cuadro. Y comparar con el mismo día de la semana anterior, que es bien importante.

Aparte quedan los filtros, que son otras tres dimensiones que no se ven en el pantallazo pero deciden qué se está mirando: almacén, canal y unidad de negocio, más la ventana de fechas (que sí se ve en este caso).

No hay ni un porcentaje ni una comparación contra la semana pasada, y creo que es la decisión más acertada del cuadro: el ojo hace esa comparación mejor que cualquier columna añadida.

Cómo se lee sin llevarse un chasco

Al abrirlo se ve el bloque rojo de la madrugada, el amarillo de la mañana y el verde a media tarde, con el pico entre las ocho y las once. La hora punta multiplica por más de veinte a las flojas.

Los filtros vienen todos en «todos», así que la vista por defecto es el negocio entero; en cuanto eliges un canal o un almacén el patrón cambia y las cifras dejan de ser comparables. La ventana es relativa y se mueve sola: son nueve días y no siete para que quepan hoy, el mismo día de la semana pasada y algo de margen.

Más comentarios:

  • La columna de la derecha es el día en curso, media columna, y compararla siempre da caída. Las celdas en blanco de la madrugada no son ceros: son horas sin ningún pedido, y no hay nada que colorear.
  • Los turnos y el cut-off se mueven con arreglo a las horas de pedidos de los clientes (dentro de las posibilidades de los transportistas, claro).
  • El cuadro contesta cuándo entra el pedido, no por qué: una hora en rojo puede ser una caída o un festivo, y eso se busca en otro sitio.